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Perros de un lugar

Perritos de la zona típica de melipilla

Perritos de la zona típica de melipilla

He estado dándole vueltas a otro fenómeno interesante que  sucede con los perros que no tienen dueño: Los perros de barrio (o mejor dicho de área). Son perros que viven en un determinado lugar y que han sido “adoptados” por este mismo.

Por poner un ejemplo, este fin de semana fuimos a la playa a celebrar el cumpleaños de mi pololo y paramos en la zona típica de Melipilla. Mientras comíamos algo noté que habían como 5 o 7 perros deambulando por ahí. El cuidador de autos me contó que a veces la gente iba a botar perritos ahí y que ahí se quedaban. Me llamó la atención que, dentro de todo, se veían bastante saludables. había uno que estaba casi gordo. El cuidador explicó que la gente de los negocios y los mismo turistas les daban de comer (cosa que constaté en terreno y en persona, son SECOS para poner caras de pedir). Esto me pareció muy interesante y no lo había pensado mucho antes: Perros que no son adoptados por un dueño específico,  sino por una comunidad asentada en un espacio físico determinado. Y esto puede pasar de manera inconsciente, en el sentido de que tal vez la gente de esos negocios no quieren hacerse cargo de los perros intencionalmente, pero simplemente pasa.

Sería lindo tal vez buscar una manera de que los perros y la gente que vive/trabaja/circula en torno al lugar pudieran convivir de manera mucho mejor. Por ejemplo, observé que aunque los vendedores y dueños de locales no eran abiertamente hostiles con los perros tampoco había una mayor preocupación por ellos,  los perros tomaban agua de una posa sucia y había una perrita preñada. Simplemente eran como dos factores que coincidían en un mismo lugar.

perrita preñada tomando agua de una posa sucia

perrita preñada tomando agua de una posa sucia

Luego me enteré que a la señora del negocio donde siempre pasamos (Quelantaro, que tiene unos sánguches muy buenos) le habían entrado a robar casi toda la mercadería la noche anterior. Los dos nocheros que estaban cuidando el lugar no habían podido hacer nada porque se trataba de un grupo de personas y optaron por esconderse en el baño. Quizás los perros habrían podido ser de ayuda, al menos habrían dado la alarma de antemano. Me acordé de un artículo de Emol que leí, en donde un kiosquero relataba que había sido defendido de un asalto por los perros que vivían en la plaza de la Constitución. Quizás en cierto sentido a estas personas de Melipilla les conviene crear algún lazo con los perros. No soy una experta en conducta canina, pero creo que podría ser una posibilidad.

También estoy pensando que el problema de los perros vagabundos sería más fácil de solucionar si una comunidad pudiera hacerse cargo de sus perros. Si se ofreciera esterilización gratuita para los perros de ese lugar (que ya existe en varias comunas) y se implementaran diversos dispositivos (mecánicos?) que le hicieran la vida más fácil a los perros y a las personas que conviven en una determinada zona. El ejemplo más burdo que se me viene a la mente sería un dispensador de comida canina que tuviera una programación con hora.

Tengo que confesar que me alegró que los vendedores de la zona típica de Melipilla no fueran mala onda con los perros que viven ahí, pero creo que tenerles un pocillito con agua limpia NO CUESTA NADA.

Estableciendo Redes

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Ya me había dado una vuelta más o menos grande por internet y había leído todo lo que había encontrado acerca del tema; desde reportajes de la National Geografic, un blog rumano, articulos en los diarios, documentos de salud pública, hasta un blog de unos hindues. En mi cabeza comenzaba a formarse una visión cada vez más completa (y aterradora y tremenda) del problema.

Comprendí que era el momento de entrar en el contexto local. El problema de los perros vagabundos es un problema que tiene que ver directamente con lo social y lo urbano y, en este sentido, las características no sólo de nuestra ciudad, sino de nuestras políticas públicas y de nuestra idiosincracia juegan u rol clave. Claramente no es lo mismo tratar este tema en el contexto de Santiago-Chile que hacerlo pensando en los perros que deambulan por Calcuta o Copenhagen.

Encontré poca información disponible online, pero en cambio me di cuenta de que habían varias organizaciones y grupos tratando de aportar soluciones concretas al problema de los perros vagabundos. Elegí ponerme en contacto con dos de ellas. La primera, 4a, es una organización que nace en el contexto de la escuela de medicina veterinaria de la universidad de chile. La elegí porque me pareció que era una de las más organizadas y que estaban haciendo cosas constantemente. La segunda persona que escogí para ponerme en contacto es Gabriela Mejías. Ella tiene un blog, la elegí porque encontré que la pasión y energía con que se dedica al tema son admirables.

Decidí que lo mejor era escribirles un mail para hacerles saber que existía y que estaba trabajando en esto. También les envié un pequeño cuestionario (que publicaré más adelante) con dudas concretas que tenía respecto a aspectos esecíficos del problema. Ambos fueron muy amables, Cristián Stuardo, coordinador general de 4a, me invitó este martes a ver las instalaciones en Antumapu, donde funciona un hogar y un centro de rehabilitación para perritos.

Creo que haberme contactado con estas organizaciones fue muy bueno. Siento que ya no sólo estoy estudiando el problema de los perritos en sí, sino que ahora puedo tomar también esta otra rama, que complementa al tema principal de mi investigación.Ver de cerca cómo funcionan y se coordinan entre sí, ver en donde estan sus putos débiles y fuertes y cómo puedo aportar frente a eso también.

Tenencia Responsable

perro de casa

Mientras más leo sobre el problema de los perros vagos más me doy cuenta de que mucho tiene que ver con la tenencia responsable de mascotas. Se calcula que en chile, aproximadamente el 75% de los perros “vagos” tienen “dueño”, lo que es una cifra infinitamente deprimente. Quizas muchos de esos perritos hubieran podido tener vidas felices si sus amos algo hubieran sabido algo de tenencia responsable. Y esto no incumbe solamente a los caninos, sino a cualquier animal doméstico ya que todos los animales requieren de determinados cuidados y si eres dueño de una iguana o una tarántula deberías ser un dueño responsable con ellas también.

Cuando hablo de tenencia responsable me refiero a una serie de reglas básicas que implican la buena convivencia del animal con la familia que lo acoge, más aún, con el vecindario o barrio en donde este animal habita.

Tenencia responsable de un perro implica desparasitarlo y vacunarlo periodicamente, prestarle atención veterinaria en caso de que lo necesite, proveerle alimento y ejercicio, asearlo, darle refugio (y liampiarlo), mantenerlo supervisado e idealmente educarlo. Si tienes un perro educado, que te hace caso y se porta bien, tu convivencia con él será mucho más agradable. Hay mucha gente que se queja de que tienen perros pesadilla, insoportables, destructores y esa es la razón por la cual se deshacen de ellos. Esa gente es incapaz de darse cuenta de que ellos son los culpables de que el perro sea así. El perro no viene “malo” de fábrica y los dueños (y futuros dueños) deberían saber que tener un perro es tener a un integrante más de la familia y que, como a los niños, hay que educarlos con paciencia.

La gente que le abre la reja a su mascota para que salga a callejiar porque simplemente “les da lata sacarlo de paseo” o “porque el perro sabe pasear solo” hacen exactamente lo contrario a ser dueños responsables. En estas salidas su perro no sólo puede contraer enfermedades que luego contagiará a otros perros o incluso a integrantes del grupo familiar, sino que además probablemente comerá basura, ensuciará o peor aún, podría causar un accidente de tránsito, salir herido o morder a alguien. Por otra parte, la gente que deja a su perro en espacios confinados, amarrados o encerrados también son pésimos amos. Los perros necesitan ejercicio todos los días y mientras más grande el perro probablemente más ejercicio necesite. Cuando no gastan esa energia y pasan mucho tiempo encerrados y solos los perros se frustan y se estresan. Toda esa energía acumulada se convierte en agresividad y ansiedad.

Perros Jugando

Los perros son animales extremadamente sociales y necesitan sentirse parte de su manada (en este caso la familia dueña del perro). Si no les das suficiente atención o no compartes con ellos, se sentirán dejados de lado, castigados y probablemente se depriman. Debes compartir con tu perro al menos dos o tres veces al día.

Las personas que creen que el perro es humano y lo tratan como tal, tampoco son buenos amos y generalmente terminan creando mascotas incontrolables o con problemas de conducta. Este tratamiento tampoco le hace nada de bien al perro; hay mucha comida humana que los perros no deberían comer porque les hace daño y nosotros no deberíamos proporcionárselas (no importa que nos la pidan).

Educar a la gente es fundamental para terminar (o al menos mejorar significativamente) el exceso de perros cajelleros y vagabundos en nuestra ciudad.

Cómo llegamos aquí.

perritos que botaron en la carretera

perritos que botaron en la carretera

Todo este entuerto empezó mucho mucho antes de que dieran la tarea del taller de proyectos integrados. Quizás de alguna forma llevaba algún tiempo flotando en alguna parte de mi cerebro. Yo soy una de esas personas que de verdad cree en lo de “mi mejor amigo es mi perro” (quizás irónicamente todos menos mi perro, que es la manipulación encarnada) y tenía ganas de hacer algo que aportara de manera positiva al problema de los perros vagos en la ciudad de Santiago (¿ y porqué no, quizás, de Chile?).

El problema de los perros vagos es un megaproblema, no vamos a engañar a nadie. Está presente en distintas escalas en casi todas las ciudades del mundo y, pese a que Chile está muy lejos de ser el peor de los casos, estamos lejos de una solución ética, responsable y civilizada.

Como megaproblema, el problema de los perros vagos puede reducirse a problemas más pequeños:

Por una parte, los perros vagos viven en pésimas condiciones. Están expuestos a enfermedades, accidentes, las inclemencias del clima, el hambre y a personas inescrupulosas que pueden torturarlos, herirlos, etc.
Los perros que deambulan por la ciudad sin supervisión, ya sean vagos o no, pueden causar accidentes de tránsito, morder a alguien, destruir la basura o la propiedad privada, peliarse con otros perros, etc. Los perros que no tienen dueño o tienen dueños negligentes también son propensos a contraer y contagiar enfermedades. Y esto no sólo afecta a los perros, sino también nos atañe a nosotros, nos gusten los perros o no. Los perros y gatos domésticos pueden transmitirnos una serie de enfermedades, como por ejemplo tuberculosis, hepatitis, gangrena, cólera, fiebre tifoidea, entre otras.
Sin embargo, quizás más importante aún, es que al problema de los perros sueltos en la ciudad subyace un tema ético. El perro es un animal doméstico por naturaleza y su existencia se encuentra íntimamente ligada a la del hombre. Los perros han convivido con nosotros desde los primeros asentamientos humanos, entonces ¿Quién debe hacerse cargo de ellos sino nosotros?


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